William Petty y el Mercantilismo Anglo-Holandés. Su impacto en el surgimiento del Derecho Mercantil./ M.B.E. MENDOZA HERREJÓN

Título: William Petty y el Mercantilismo Anglo-Holandés. Su impacto en el surgimiento del Derecho Mercantil.

Title: William Petty and Anglo-Dutch Mercantilism. Its impact on the emergence of Commercial Law.

Autor /Authored by : María Blanca Estela Mendoza Herrejón*

Palabras-Clave: mercantilismo, William Petty, Derecho Mercantil

Key Words: Mercantilism,William Petty,Commercial Law

SUMARIO: 1. Introducción. 2. Antecedentes. 3. Surgimiento del derecho mercantil. 4. Edad Moderna. 5. El Mercantilismo. 6. Acontecimientos que originan el mercantilismo. 7. El mercantilismo Anglo-Holandés. 8. Vida y obra de William Petty. 9. Influencia de Petty. 10. Conclusiones. 11. Fuentes de información.

  1. INTRODUCCIÓN.

¿Por qué tratar de William Petty, del Mercantilismo Anglo-Holandés y del surgimiento del Derecho Mercantil, a la vez, en este trabajo? No se piense que estamos confundiendo la gimnasia con la magnesia, no, no es así, lo hacemos, por lo siguiente: 1º. Porque hay que voltear a ver el momento del despunte económico-jurídico-mercantil de Europa y de Inglaterra, ante la situación del “Brexit” hoy; despunte que inicia, a nuestro entender, precisamente con el mercantilismo; para así, el amable lector pueda contrastar el ayer y el hoy, y sus efectos en el mundo en ambos momentos. 2º. Consideramos a William Petty, como un destacado representante del mercantilismo, específicamente, del mercantilismo anglo-holandés, que proponía se legislara sobre el comercio y la industria (entre otras de sus propuestas y aportaciones) al establecerse los estados-nacionales en la Época Moderna, que dará lugar al derecho mercantil legislado por el Estado. 3º. Consideramos que, existe una cierta coincidencia y recíproca influencia, en puntos de partida entre el surgimiento y desarrollo del derecho mercantil consuetudinario de los gremios de comerciantes y los inicios,  desarrollo y conformación de esta corriente mercantilista, que reinó, por lo menos, durante tres siglos, en toda Europa civilizada (entonces), y hasta un poco más allá de la Rusia, bárbara todavía, del siglo XVIII. 4º. Influyó en la teoría clásica (aunque hay que decir que los clásicos, lo miraron con desdén), y vía ésta influencia, algunas de sus propuestas, han llegado a nuestros días. Y, 5º. Porque es recomendable en toda asignatura, sobremanera las que implican estudios históricos, estimamos que didácticamente conviene contrastar el presente con ese pasado, sus condiciones y prácticas con las actuales, así, con las del mercantilismo, que es el primer intento de estudio científico de la economía, es conveniente retomar su estudio en sus claros-oscuros, ampliando su enfoque económico a lo sociojurídico. Pero, cuales son los antecedentes del periodo, veamos:

  1. ANTECEDENTES.

2.1 La Edad Antigua.- Las prácticas económicas de los hombres de la civilización avanzada de la antigüedad (antiguo Egipto, India, Caldea, China), quedaron dispersas en algunas obras, especialmente en ciertos pasajes de los libros sagrados, de textos políticos o administrativos de los diferentes pueblos, que los estudiosos, mediante un esmerado análisis, se han esforzado por deducir determinadas prácticas económicas, comerciales y sociales, etc., cuyo registros muestran que después de la insuficiencia de la economía cerrada (donde cada grupo satisface sus necesidades por sí mismo), dado que la organización social, cada vez, es más compleja, aparece, el trueque, que tiene como consecuencia necesaria el comercio, es decir, el cambio para el cambio; y al lado del labrador, el herrero, el carpintero, etc., surge el comerciante, el hombre que se dedica a interponerse, para facilitarlo, en el cambio de satisfactores. Prácticas que no constituyen un cuerpo regulativo ni de doctrina. Para ello, es preciso llegar a la Hélade, a Roma, a la Edad Media para encontrar algo que se le asemeje.[1]

2.2 Grecia.- Las ideas helénicas en materia económica, son incompletas y rudimentarias; no conforman una ciencia, se exponen más que de manera incidental y con motivo de teorías políticas o éticas consideradas como finalidad principal. Los libros como el  Económico, de Jenofonte, tratan de hecho de una economía doméstica,[2] de la teoría de una buena administración del hogar y del patrimonio de un particular. Lo más claro de la doctrina economía griega –según Gonnard-, está contenida en tres obras, dos de Platón: la República y las Leyes, y una de Aristóteles: la Política. Pero las diferencias filosóficas entre ambos, en economía política y en política, las superan ciertos rasgos comunes, miran con malos ojos, el comercio, el crédito y la navegación. La finalidad que persiguen es la organización de un Estado social, que permita al ciudadano grandes ociosidades para que las ocupen en la actividad política y en el estudio desinteresado (algo parecido al Estado estacionario de Stuar Mill).[3]

En cuanto a la regulación del comercio, a pesar del menosprecio de los griegos por tal actividad, en la isla de Rodas, habitada por un pueblo heleno, se encuentran gérmenes remotos del derecho mercantil: “las leyes rodias“, legislación referente al comercio marítimo, que regula la echazón por averías, que incorporan al derecho romano más tarde. Pues, como lo señala Mantilla Molina: “La aparición del comercio no coincide, históricamente, con el surgimiento, del derecho mercantil, pues normas jurídicas indiferencias pueden regir las relaciones que, económicamente, tienen carácter comercial y las que no lo presentan”.[4]

2.3 Roma.- Las ideas y prácticas económicas de los romanos, para Gonnard, valen muy poco (todo lo contrario a su herencia en la ciencia jurídica), si bien favorecieron cierta difusión de la actividad económica, creando grandes vías de comunicación con un fin primordialmente político-militar, y mediante la implantación de la pax romana, no se les debe ningún desarrollo importante, original y nuevo de las técnicas y de las instituciones económicas trasmitidas por Grecia y el Oriente. “Si puede interesar al economista el pensamiento romano –dice Gonnard-,[5] no es tanto por los conceptos doctrinales específicamente económicos como por la repercusión que tuvieron en las teorías y en las realidades económicas los conceptos jurídicos de los grandes jurisconsultos, por ejemplo, el desarrollo que dieron al sistema de contratos, que permitió la organización de un régimen económico más flexible, complejo y variado; por su poderosa afirmación de la propiedad individual (organización rural de modestos propietarios libres), por su concepto enérgico de testar; edificaron una teoría de la propiedad individual, extraordinariamente firme, muralla del individuo en la esfera económica”. Esta  aportación romana, es una contribución indirecta, pero valiosa, a la evolución de las ideas y de los hechos económicos.

Así pues, en Roma no hay un derecho mercantil autónomo, se encuentran normas aplicables al comercio, pero no una distinción formal entre derecho civil y derecho mercantil, dada la flexibilidad de su derecho pretorio[6], que permitía encontrar una solución adecuada a las necesidades de cada caso, satisfaciendo así las exigencias del comercio. Sin embargo, encontramos: “la actio institoria” permitía reclamar del dueño de una negociación mercantil, el cumplimiento de las obligaciones contraídas por la persona encargada de administrarla (institor); la “actio exercitoria” se daba contra el dueño de un buque, para el cumplimiento de las obligaciones contraídas por su capitán; con el nombre de “nauticum foenus” se regula el préstamo a la gruesa, es decir, aquel cuya exigibilidad está condicionada, por el feliz retorno de un navío y en el que se conviene fuerte rédito; el texto llamado “nautae caupones et stabularii ut recepta restituant”, se refiere a la obligación, a cargo de marineros y posaderos, de custodiar y devolver el equipaje de los pasajeros; por último debe mencionarse que en el Digesto se incluyó la “lex rodia de iactu”, que regula la echazón y a la cual se hizo antes referencia.[7]

2.4 La Edad Media.- que inicia con la caída del imperio romano de occidente (476 d. C.), caída que agravó las condiciones de inseguridad social generadas por las frecuentes incursiones de los bárbaros, a su vez, debilito totalmente las actividades comerciales, por lo que es ocho o nueve siglos después, hasta los siglos XII y XIII, cuando se consiguió asentar un sistema económico. La economía medieval fue concebida con un espíritu completamente práctico; su objeto era regular la existencia individual y colectiva, conforme a las enseñanzas de la moral cristiana y de una ética dominada por el dogma. Esta ética económica se inspira, ante todo, en una idea de moderación. La tarea es ruda: se trata de moralizar el interés personal, contener el espíritu de lucro, organizar un sistema de contrapesos que equilibre las fuerzas opuestas del patrón y del asalariado, del maestro y del oficial, del vendedor y del adquirente y del agricultor y del ciudadano. En ello se emplean la ley, la costumbre, las corporaciones.[8]

  1. SURGIMIENTO DEL DERECHO MERCANTIL.

El surgimiento del derecho mercantil, se da en la Edad Media, al resurgir y florecer el comercio a consecuencia de las cruzadas que no sólo abrieron vías de comunicación con el cercano Oriente sino que provocaron el intercambio de los distintos países europeos. A tal auge y florecimiento comercial, también, contribuyeron las ferias (principalmente en Francia: las de Lión y las de Champaña). “Este florecimiento, se dio en un contexto político y jurídico muy distinto al que existió en Roma. En efecto, el derecho romano (Corpus iuris civilis), vigente aún, resultaba ineficaz para atender las necesidades cambiantes de la sociedad; al igual que el derecho germánico, sobre todo en su aspecto procesal, era incapaz de satisfacer las nuevas necesidades generadas por el  auge del comercio. Por otra parte, el poder político débil y carente de preparación para legislar y promulgar leyes con validez general, que resolvieran  de manera eficaz los problemas provocados por el incremento de la actividad comercial. Tal situación propicio que las personas dedicadas a una misma actividad, se organizaran para la protección y la defensa de sus intereses comunes en gremios; entre dichos gremios sobresalieron los gremios de los comerciantes. Estos gremios establecieron tribunales (o consulados) para dirimir las controversias surgidas entre sus agremiados sin las formalidades del sine estrepitu et figura iudicii, y sin aplicar las normas del derecho común, sino los usos y las costumbres de los mercaderes. Las resoluciones de estos tribunales fueron recopiladas unas en su forma original, y otras redactadas en términos generales y ordenadas sistemáticamente, conformando estatutos u ordenanzas (que según su origen, diferían de una ciudad a otra), dando lugar con ello, a un derecho consuetudinario e inspirado en la satisfacción de las peculiares necesidades del comercio”.[9]  Entre las compilaciones cuya aplicación excedió en mucho al lugar de origen, y eran reconocidas y acatadas como derecho vigente, en diversas regiones, tenemos: el Consulado del Mar (barcelonés/puertos del Mediterráneo); los Rooles de Olerón (golfo de Vizcaya); las leyes de Wisby (mar Báltico); las Actas de las Asambleas de la Liga Hanseática (mar del Norte), y el Gallardete del Mar (Ruán, fines del siglo XVI).[10] Entre las instituciones comerciales contemporáneas creadas por el derecho mercantil medieval, tenemos: el registro de comercio, las sociedades mercantiles, la letra de cambio, etc.

  1. EDAD MODERNA.

La decadencia de los gremios de mercaderes, que llegaron a asumir por completo, facultades propias del poder público, se produce por el surgimiento de los grandes estados nacionales a inicios de la Edad Moderna; así, la actividad legislativa en materia mercantil es reasumida en su integridad por el Estado. La manifestación más importante de la actividad legislativa en materia mercantil, antes de la Revolución Francesa, la constituyen -como señala Mantilla Molina-: las Ordenanzas de Colbert, sobre el comercio terrestre (1673) y el marítimo (1681). Colbert  fue el más notable de los ministro de Luis XIV. De la época de Colbert data la gran industria francesa. Y, como bien dice Gonnard: “las fabricas no nacen, como en otros sitios, por iniciativa de los hombres nada más, no; suponen una armazón legislativa, una ordenación administrativa. La fábrica de Colbert es una fábrica jurídica”.[11] Coincidiendo así, el surgimiento del derecho mercantil con los inicios y el desarrollo de la corriente mercantilista; que nos deja la legislación mercantil estatal, uno de los propósitos cumplidos de los representantes de esta corriente, entre ellos Petty.

Así, de la evolución de los acontecimientos políticos y económicos de los últimos siglos (XV y XVI) de la Edad Media, que precipito la toma de Constantinopla (1453, por Mohamed II), que acabo con el imperio bizantino, con lo que parecía haberse cerrado el contacto con el Oriente; ahora, era necesario hallar nuevos caminos hacía la India. Así, gracias a los grandes descubrimientos marítimos, que llenaron al final de dichos siglos, de oro y plata americanos a Europa; la abundancia de dichos metales preciosos, provoca un trastorno de los precios, arruina a los que vivían de rentas fijas y, por lo contrario favorece a los productores, industriales o mercantiles, y estimula el desarrollo de la técnica. Así, nacieron las condiciones de una corriente nueva, a la que Adam Smith más tarde llamó “Mercantilismo”, y, A. Dubois, la define como: “Teoría del enriquecimiento de las naciones mediante la acumulación de metales preciosos.[12]

  1. EL MERCANTILISMO.

Referirnos al mercantilismo tiene su nota de importancia e interés, porque las ideas y prácticas económicas vigentes de mediados del siglo XV a mediados del siglo XVII, desde 1450, aproximadamente, a 1750, entre, la economía medieval y la fisiocracia, dieron origen al sistema clásico, por tal razón, los estudiosos de la materia han denominado también a este periodo como etapa preclásica. Aunque sus primeras manifestación aparecen antes, siglos XIII,  XIV y, concluyen mucho después, a principios del siglo XVIII. Esta corriente que no es en absoluto coherente y fija como un conjunto de creencias, de teorías y de prácticas, es decir, no constituye ni pretende constituir una ciencia económica, en el sentido moderno del vocablo. Pero tiene de común la finalidad de conseguir la unificación política y el poderío nacional, que surge como un sistema laico, independiente de la moral religiosa que dominaba cualquier estudio en la época anterior, la cuestión económica se estudia con un punto de vista netamente económico, apareciendo así los primeros tratados sobre la materia. Se concibe, por primera vez la materia económica como objeto de estudio de conjunto. “El mercantilismo fue la primera teoría y práctica de política económica, contra la cual protestaron los fisiócratas franceses (Quesnay), en nombre del “laissez-faire / laisse passer” (expresión atribuida a Vicente Gournay) y las “leyes de la naturaleza”. Además, nos referimos al mercantilismo por rehabilitar a uno sus representantes William Petty.

Se estima al mercantilismo como “sistema de política económica” adoptado por las monarquías surgidas en Europa sobre la ruinas del feudalismo al consolidar su poder; básicamente se encamina a buscar el fortalecimiento del Estado y la prosperidad nacional, no el simple enriquecimiento individual. Para ello, según el criterio de le época, era preciso reglamentar el  comercio y la industria de manera que la balanza comercial fuera siempre favorable (exceso de exportaciones sobre importaciones) para que quedara un saldo al país en metales preciosos, que se creía eran la máxima expresión de la riqueza; prácticas básicas del mercantilismo fueron también, la creación de una gran Marina mercante, el establecimiento de monopolios comerciales, y compañías privilegiadas, la reglamentación minuciosa de la navegación, los aranceles proteccionistas y discriminatorios, la adquisición de colonias que sirvieran como fuentes de las materias primas y mercado para los productos febriles de la metrópoli, con prohibición a tales colonias de producir ningún género que pudiese competir con éstos, o de comerciar con otros países.[13] En Inglaterra, Francia, España, Holanda e Italia principalmente fue la política dominante durante el siglo XVI, finalmente sustituido por el sistema de los fisiócratas y el laissez-faire; sistema muy combatido por Adam Smith, David Ricardo, Stuart Mill, Say, entre otros más.

La descripción anterior que, caracteriza de manera general al mercantilismo, como decíamos, no se presentó de igual manera en todos los países donde se aplico, vario de siglo en siglo y de lugar en lugar. Por eso la opinión casi unánime de los economistas, respecto del mercantilismo, es que en éste  –“No hubo doctrina, escuela, pues la corriente carece de unidad; constituye un conjunto de creencias, teorías y prácticas, en donde de ninguna manera hay ciencia; a pesar de haberse multiplicado rápidamente el número de personas que se dedicaron a escribir sobre temas económicos. Estas personas no eran precisamente economistas. Eran banqueros, comerciantes, filósofos, abogados, médicos. Pero sus ideas vienen a constituir los gérmenes de la ciencia económica.”[14] Esto también, en parte explica, que el mercantilismo en la historia del pensamiento económico haya recibido otras denominaciones: “sistema restrictivo, sistema comercial, sistema mercantil, colbertismo (en Francia) y cameralismo (en Alemania). Incluso algunos tratadistas lo llegaron a considerar como un socialismo monárquico o socialismo de Estado.[15]

Entre los principales países de Europa y sus destacados pensadores, que se adhieren a esta tendencia, tenemos: en España con las ideas de Juan de Mariana (1537-1623) y Jerónimo de Ustáriz (1690-1760); en Inglaterra con las ideas de Thomas Mun (1571-1641),  William Petty (1623-1687), Locke (1632-1704), Tucker, Samuel Fortney (1663), Roger Coke (1643-1696), Nicolás Barbon (1690); en Francia con el pensamiento de Jean Bodin (1530-1596), Jean Colbert (1619-1683) y Antoine Montchrétien (1575-1621); e Italia se desarrolla con el pensamiento de Antonio Serra (?)- 1613 (?), Juan Botero (1540-1617). Thomas Hobbes (1588-1679) y David Hume (1711-1776), estos dos últimos de nacionalidad inglesa, precursores del liberalismo.[16] Así pues, las notas comunes y muy generales aplicables a todos los países mercantilistas, son las siguientes:

  1. Preferencia por los metales preciosos o ilusión crisohedónica: estima que la riqueza está representada por los metales –oro y plata- amonedados y amonedables. El estado será más rico en la medida que tenga mayor cantidad de oro y de plata. El fin de la actividad económica es la adquisición de estos metales.
  2. Intervención del Estado: el soberano debe regular y dirigir los esfuerzos nacionales para adquirir y conservar tales metales, por medio de ordenanzas y edictos.
  3. Balanza comercial favorable: para evitar la salida de dichos metales y favorecer su entrada, se recomienda una balanza comercial favorable, para ello se debe conceder primas a la exportación, imponer altos aranceles a la exportación y regular el movimiento de tales metales.
  4. Industrialismo y comercio: para generar la industria, es necesario, reglamentarla, para que produzca barato con medidas poblacionistas, máximo legal de salarios, régimen de trabajo forzoso, creación de manufacturas reales, estímulos al capital, subvenciones, protecciones, recompensas honoríficas a los directores de industrias; y, para provocar el comercio se debe reglamentar para favorecer las exportaciones e impedir las importaciones, salvo cuando se trate de materias primas utilizables para la industria nacional; favorecer la venta de manufactura generando mercados privilegiados, colonizando países nuevos, o mediante la hegemonía impuesta a países civilizados débiles.
  5. “Nadie gana más que lo que otro pierde” (Montaigne, siglo XVI).[17]

En esta tendencia, se advierten, claramente dos etapas:[18] 1ª. Resultado del capitalismo naciente o capitalismo en etapa comercial, etapa en rigor mercantilista, que comprende dos siglos. 2ª. Resultado del capitalismo de la incipiente industria, que comprende las últimas décadas del siglo XVII y las primeras del XVIII, cuyo pensamiento sienta las bases teóricas del nuevo sistema económico y de los fundadores de la economía.

  1. ACONTECIMIENTO QUE DIERON ORIGEN AL MERCANTILISMO.

Entre los acontecimientos más importantes en los siglos XV y XVI, que dieron origen al mercantilismo se encuentran:[19]

  1. Los grandes descubrimientos geográficos, abren inmensos mercados para los productos europeos, y a su vez serán la fuente de materias primas y metales preciosos.
  2. La reforma religiosa, el conflicto entre Lutero y Calvino, uno defiende las concepciones económicas del Medioevo y el otro y las sectas protestantes que encabezaba, interpretan a su manera la Biblia, exaltando el esfuerzo individual y creyendo en las finanzas, con lo cual hace legítimo el afán de lucro ilimitado. El ideal generoso de servir a los demás y de estabilidad social de la época anterior, sede su lugar al espíritu burgués, a ese espíritu del comerciante que había sentado sus reales desde hacía mucho tiempo.
  3. Los grandes Estados modernos del siglo XVI con el Renacimiento y sus ideas desplaza el ideal de una cristianad unida y organizada como potencia política, para ceder el paso a las aspiraciones nacionales bajo los ideales de libertad y soberanía. Apareciendo los grandes estados nacionales tales como Francia, España, Italia, Inglaterra y Holanda.

 

  1. EL MERCANTILISMO ANGLO-HOLANDÉS.

Por lo que se refiere a los holandeses –según los autores consultados- comenzaron por extraer la riqueza de su propio país. Las provincias agrícolas y los “polders” (tierras ganadas al mar, por obras de gran ingeniería: esclusas y diques) de Holanda suministraban en abundancia ganado, manteca y queso. Las industrias, principalmente la de las telas, tapices, encajes y porcelanas, prosperaban en las ciudades del sur y del oeste, donde se habían refugiado huyendo de las persecuciones españolas. La pesca era otra fuente extraordinaria de riquezas: el arenque, es, por ejemplo, casi un monopolio de Holanda. Pero la fuente principal de su riqueza fue el comercio por mar y el comercio colonial. En el norte, en efecto, Holanda había suplantado a la liga Hanseática, acaparando el comercio del mar Báltico y del mar del Norte. En el Atlántico y en el Mediterráneo, sea por contrabando o no, hacía el mayor parte del tráfico español y francés. La ocupación de Lisboa por Felipe II, dio lugar, al inició de un imperio colonial holandés; pues de Lisboa adquirían los holandeses las especies traídas de Asia por los portugueses, y que después ellos distribuían en Europa; pero, al quedar vedada Lisboa, los holandeses fueron a buscar las especies al lugar donde se producían. El éxito de las primeras expediciones, dio lugar, a la formación de la compañía rural holandesa de las “Indias Orientales”. Esta compañía, que tenía el monopolio del comercio en los océanos Índico y Pacífico, se convirtió en una potencia, que arrebató colonias a Portugal, conquisto Ceilán y la colonia del Cabo, y fundó Batavia, y en la isla de Java, para que sirviera de capital a sus posesiones. Este éxito inspiró la fundación de la Compañía de las Indias Occidentales, para explotar las costas atlánticas de África, Brasil y Antillas. Pierden Brasil al recuperar Portugal su independencia, luego los ingleses,  expulsan a los holandeses de Norteamérica (1664), donde habían fundado Nueva Amsterdam, la actual Nueva York. Hoy solamente conservan la Guayana holandesa en Sudamérica y algunas islas de las Antillas. Todo esto hizo afluir grandes riquezas a Holanda, especialmente a Amsterdam, que fue el más grande mercado monetario, y el Banco de Amsterdam, fundado en 1609, era el más importante establecimiento de crédito que existía en Europa, hasta llegó a hacer préstamos a reyes.[20]

Así, Ámsterdam, en los inicios del siglo XVII, mantenía la hegemonía marítima, el mercantilismo holandés sacaba su provecho del transporte y del almacenaje, inaugurando con ello uno de los grandes imperios económicos modernos. Se inspiró en la misma alianza íntima del espíritu protestante y del espíritu hebreo-israelita que había de animar, medio siglo después, a la Inglaterra de Cromwell, mientras que llegaba la de Loyd George. Colbert calculaba a Holanda 16,000 barcos; Raleigh le supone 20,000; las dos únicas provincias holandesas (Amsterdam y Brema)  estaban más pobladas que la mitad de Inglaterra. Lo único que le faltaba a esta potencia era una base territorial y militar firme: contra los ejércitos de Luis XIV y los grandes navíos de popas doradas, de Duquesne, seguían siendo imponentes la riqueza, la energía y el saber marítimo holandés.

Derrotada Holanda por Francia en beneficio de Inglaterra: el estatúder neerlandés (Guillermo de Orange, 1650-1702) se convierte en rey de Londres, y simultáneamente adquiere la supremacía financiera, afirmándose con la creación del Banco de Inglaterra en 1694. Supremacía marítima y comercial que se reafirma al vencer los ingleses a los franceses, en Utrecht, y en 1713, queda asegurada por el tratado del mismo nombre.

Inglaterra –la otra parte del Mercantilismo Anglo-Holandés-, que poseía suficiente base territorial –insular además-; la visión que ofrecía, decadente y todo, ante aquella Holanda rica y activa, reina de los mares, inspiró a los mercantilistas ingleses que se esforzaron porque Inglaterra lograra una hegemonía marítima y comercial con arreglo al modelo holandés, pero más sólidamente constituida. Sin descuidar la industria, el mercantilismo inglés hizo del comercio y la navegación sus piezas maestras. La industria prospera rápidamente y la piratería sienta las bases para la constitución de la marina inglesa, creándose así el comercio colonial. El impulso dado por Isabel se aceleró en tiempos de Cromwell con el Acta de Navegación, de 1651, cuya cláusula básica declaraba: que todo barco europeo que traficara con Inglaterra sólo podía fletar o transportar los productos de su país; las mercancías de Asia, África y América sólo podían ser transportadas por barcos ingleses. Con esta misma idea de impulsar el comercio y la industria Cromwell, atrae y favorece a los judíos. El acta provocó necesariamente la guerra con los holandeses, porque amenazaba con arruinar su principal negocio, que era el tráfico marítimo. La guerra duró dos años (1652-1654), y se terminó ventajosamente para Inglaterra.[21]

Los inicios del desarrollo económico de Inglaterra -los estudiosos del tema refieren-: “Inglaterra en el siglo XV seguía siendo un país exclusivamente agrícola y toda su población era rural. Los dos grandes recursos del país eran los que preconizó Sully: labranzas y pastos; los cereales y el ganado. A partir del siglo XVI fueron, sobre todo los carneros, -piedra angular de la agricultura inglesa-“. La industria era nula hasta entonces. Con el desarrollo del ganado lanar, Inglaterra empezó a utilizar seriamente la lana que producía con abundancia. Desarrollándose la manufactura textil. Los hijos de los yeomen (soldados armados con alabarda, de la Casa Real Británica) empobrecidos le prestaron sus brazos. Aunque, cabe advertir que el desarrollo marítimo de Inglaterra es tardío a diferencia del industrial y comercial, crece rápido y apenas preparado. Así, a mediados de este mismo siglo, bajo el reinado de Isabel (1558-1603), quien se dedicó a transformar la vida económica, mercantil e industrial de la Gran Bretaña, creó la Bolsa de Londres que suplantó a la de Amberes, lo que permitió a los comerciantes realizar grandes operaciones de Banca, que le dieron gran prestigio a las islas. En efecto, bajo el reinado de Isabel fue cuando se despertó el genio comercial inglés, se fundaron compañías de comercio para traficar en el Mediterráneo, en el mar Báltico y hasta el mar Blanco, para convertirse en el mercado más importante de Europa. Thomas Gresham construyó el Royal Exchange, los piratas de Isabel, pusieron los cimientos del poderío marítimo inglés; poderío que se manifiesta al vencer los ingleses a la “Armada invencible” (1588) de Felipe II.[22] A partir de este crucial acontecimiento, el poder marítimo inglés empezó a cobrar amplitud. Aunque desde mucho tiempo antes de la ruptura entre Isabel y Felipe II, los atrevidos marinos ingleses habían comenzado a perseguir a los galeones y hacer contrabando en las colonias españolas, en lo que arriesgaban la vida, porque si caían en poder de los españoles eran ahorcados como piratas o entregados a la Inquisición como herejes. El más intrépido y renombrado fue sir Francis Drake (1540-95). A Drake y a los otros corsarios fue a quienes se debió principalmente la derrota de la ‘Invencible’. También, durante el reinado de Isabel I, se establecieron las primeras colonias inglesas en Norteamérica, por uno de sus favoritos: Walter Raleigh (poeta marino y soldado aventurero), en la región que llamó Virginia en homenaje a la reina (1584).  Así, entre el contrabando y la aventura se creó un comercio colonial. En el siglo XVII nace la industria metalúrgica, que contó con el aporte especializado de los inmigrantes belgas, alemanes y los reformados franceses, que no esperaron la revocación del Edicto de Nantes (1685)[23] y contribuyeron con nuevas industrias inglesas: seda, lino, vidriería, papelería, relojería, etc. El Estado apoyó enérgicamente aquel movimiento hacia la industrialización. Observa Gonnard -“En ninguna parte, el mercantilismo industrial, fue tan duro y despiadado para con los pobres, a quienes quería reducir a un régimen de trabajos forzados. Durante dos siglos y medio dice –Rogers- : “se organizo con la complicidad de la ley, un complot para despojar a los trabajadores ingleses de sus salarios, para clavarlos al suelo, (…) para entregarlos a una miseria irremediable. (…) Durante dos siglos y medio, la ley inglesa y sus intérpretes se consagraron a la tarea de reducirlos a un mínimo de subsistencia miserable…Se pretendía obligarlos por hambre a trabajar hasta el límite de sus fuerzas y a un coste ventajoso para los fabricantes. Se ha escrito que la Reforma realzó a los trabajadores manuales. En Inglaterra, al menos, ocurrió todo lo contrario (…); pero, la industria inglesa prosperó rápidamente. (…) Mucho antes de la era del maquinismo, que empezó en 1760, Inglaterra disputaba a Francia el primer lugar de la producción industrial.”[24] Así, la estructura social y la vida económica de Inglaterra comienzan a transformarse. De ser un país de pequeños propietarios, de producción agrícola y ganadera, va a pasar a ser un país de grandes propietarios y de producción industrial. Le tomo aproximadamente 150 años, ver realizado su sueño de grandeza. Hoy la 5ª. Economía del mundo, un país con una extensión similar –se dice- a nuestro estado de Chihuahua, con una población mucho mayor que éste. Se confirma la tesis de Petty, que afirma: que hay pequeños países que pueden ser más ricos que los grandes; que dicha riqueza tampoco la determina la acumulación de metales preciosos, sino el trabajo; y que el capital es trabajo acumulado. Frente a la tesis de Petty, qué podemos decir de la extensión territorial de nuestro país y sus inmensos litorales por el Atlántico y por el Pacífico comparándolos con los del Reino Unido y los de Holanda, de qué manera los aprovechamos. Requerimos una especialidad en Derecho Marítimo y Derecho Aduanero, pues, Michoacán tiene un puerto de altura; y sí en ciudad Lázaro Cárdenas, tenemos una extensión de esta Facultad, debiera proyectarse ese tipo de estudios. Perdón por la digresión. Volviendo a nuestro tema: “Es de notar –dice Gonnard- que la mayoría de los que se distinguen como representantes de la doctrina mercantilista en Inglaterra pertenecen al siglo XVII”; en ese siglo desarrollan su obra, quien más tiene es William Petty.  Veamos quién es Petty:

  1. VIDA Y OBRA DE WILLIAM PETTY.

La vida y obra de Petty concurre y discurre paralela casi a la situación política económica de Inglaterra en el siglo XVII, la cual fijamos dentro del Mercantilismo Anglo-Holandés, en la segunda etapa del capitalismo incipientemente industrial, en un momento culminante, pues Inglaterra ha logrado desbancar a Holanda como centro financiero, situación que se confirma con la creación del Banco de Inglaterra en 1694.

Entre los más significativos representantes de la época y tendencia mercantilista anglo-holandés, se destaca la personalidad de William Petty (1623-1687). Mozo de camarote de un barco mercante, marino, médico militar, economista y estadígrafo inglés. De entre su numerosa obra las más señaladas son “Ensayos de Aritmética política” y “Anatomía política”. Sir William Petty[25], nació en Rumsey (condado de Hampshiere), el 26 de mayo de 1623 y murió en Londres el 16 de diciembre de 1687. Hijo de un comerciante en paños, que murió sin dejarle bienes de fortuna, logró hacer algunos estudios y mantenerse gracias a la flexibilidad de su carácter y a la fertilidad de su inteligencia. A los quince años provisto de una pobre pacotilla se embarcó para Francia, a fin de acabar sus estudios en el Colegio de los jesuitas de Caen, yendo después a Leyden, Utrecht, Ámsterdam y París, ciudades en donde estudio la medicina. En 1646 volvió a Inglaterra, dedicándose en un principio a trabajos sobre algunos inventos mecánicos; pero en 1649 se doctoró en medicina en la Universidad de Oxford, nombrándosele enseguida como auxiliar del profesor de anatomía de Claytón, y en 1651 profesor de anatomía y de música en el Colegio de Gresham, y al año siguiente obtuvo el nombramiento de Médico del Ejército de Irlanda, lo que ocasionó su encumbramiento, pues Oliver Cromwell (1599-1658), le encargó del reparto de las tierras confiscadas a los irlandeses (cargo que desempeñó hasta 1657, en el hizo una gran fortuna, tambiéb bien le suscito muchas enemistades), y en 1658 se le elegió diputado. En tiempos de Carlos II (periodo de reinado: 1660-1685) volvió a su cátedra, nombrándosele en 1661 inspector general de Irlanda, siendo nombrado caballero y, según algunos, Conde de Kilmore. Elegido nuevamente miembro del Parlamento, se estableció en Londres, siendo uno de los fundadores de Royal Society, en cuyos trabajos tomó parte hasta su muerte, próximo a la cual fue también de Philosophical Society, establecida en Dublín en 1684.[26]

Mac Ceellech -dice de él- “que fue también uno de los hombres más distinguidos de su tiempo, siendo hoy considerado uno de los fundadores de la Economía Política y precursores de la escuela smithiana. Entre sus obras (cuya lista completa ha publicado Hull en Notes and Queries, Septiembre, 1895) merecen mencionarse un curioso escrito titulado Advine to sir Hortlid for the advancement of learning  (Londres 1648), en el cual propone establecer una oficina general, en la que todo mundo pudiese enterarse de lo que desease y de quién podía proporcionárselo, siendo a la vez Casa de Cambios en general, Bolsa de Trabajo, Conservatorio de Artes y Oficios, etc.; otras obras es Natural and political observations upon the bills of Mortality (Londres, 1662). A treatise of taxes and contributions (Londres 1662-1667 y 1685), su mejor obra en la cual explica la naturaleza y la proporción de las rentas del Estado inglés, y hace atinadas consideraciones, indicando claramente el principio, que después desenvuelve  David Ricardo,[27] de que el valor (no precio) de los productos está determinado por los gastos de producción y de transporte; Maps of Irlanda (1685); dos tratados sobre “Política aritmética” (1683 y 1686); coronados por un trabajo completo de Political arithmetic, Londres, 1690, en la cual da una reseña económica-estadística de su país y de los Estados vecinos e intenta probar que un país pequeño y con poca población puede por su situación, su comercio y su política igualar en riqueza y en fuerza a una nación mucho mayor en extensión y habitantes (¿se referiría a Holanda?); Observatins upon the Cities of London and Rome (Londres 1687), es un folleto sobre las monedas, en que demuestra que la balanza desfavorable no produce despojo del numerario para el país; Atreatise on naval philosophy  (Londres 1692) en la que da una estadística de la población y la propiedad urbana.

  1. INFLUENCIA DE PETTY.         

La influencia de Petty en su tiempo fue en forma más decisiva y constante que la de otros estudiosos de la economía de su época. Protesta por la estrechez de la reglamentación aduanera, por lo que Rist le presenta como precursor de Adam. Smith[28] y le incluye entre los mercantilistas liberales. En la actualidad, puede decirse que sus principales teorías sirvieron de base a las doctrinas posteriores; sobre todo a la Escuela Clásica que desarrolla la mayoría de los temas que este autor trato en sus obras. En sus obras “Ensayos de Aritmética política” y “Anatomía política” nos da a conocer los métodos que aporto al estudio de los fenómenos sociales: el método estadístico del cual se considera iniciador (y a David Ricardo el continuador del su espíritu matemático) y el método biológico. Con las comparaciones de orden biológico es como determina Petty su concepto general de la riqueza y del lugar que hay que asignar a los metales preciosos entre las riquezas. La moneda -dice-: “no es más que la grasa del cuerpo político. La moneda en un Estado, activa sus movimientos, le proporciona el alimento del extranjero en la época de penurias en el interior; iguala la cuenta merced a su divisibilidad y embellece el conjunto. En cambio sí la hay con exceso la demasía perjudica a la agilidad –en esta tesis Petty es más liberal que mercantilista, respecto de la ilusión crisohedónica-. -Agrega-: “…se produce la riqueza en general por la combinación del trabajo y de la tierra, el primero es el padre de la riqueza y la segunda es la madre; pero siendo el trabajo el más importante. El capital es trabajo acumulado.”[29] También, describió las ventajas de la división del trabajo en el taller, regional y hasta internacional. Petty, establece tres categorías de rentas: el salario, la renta o alquiler y el interés. Todos estos temas los va hacer suyos, dándoles su particular desarrollo, cada doctrinario de la escuela liberal.

En cuanto al salario, señala que hay una ley natural que lo rige; su nivel se fija por el mínimo necesario para vivir; su elevación si sucede es transitoria y ninguna ley positiva puede evitar que vuelva a su nivel mínimo. Aconseja que es conveniente que el salario sea bajo, porque ello estimula al obrero a trabajar. Por lo anterior, no nos extraña que al referirse a los obreros lo hiciera con una crueldad desdeñosa: “Esos animales, esa parte vil de la humanidad”; ni tampoco nos extraña, que haya pedido la intervención de la ley para evitar el aumento de salarios para obligarlos a trabajar por hambre. Esta consideración cruel y despectiva de Petty, respecto de los obreros, no es de extrañar esa consideración de los obreros, porque según él, la industria y el comercio van en pos del lucro, en beneficio de la riqueza del Estado; lo cierto es que no se comprende bien a bien, cuando él mismo fue un obrero ‘mozo de camarote’, además, contrasta con la tesis de Smith, quien comprendió que la finalidad práctica de la economía política consistía en facilitar: “la mejor vida posible al mayor número posible de seres humanos”, frase que refleja la influencia de los filósofos del sentido moral y de la prudencia escocesa (en su “Teoría de los sentimientos morales”).[30] En esto estamos de acuerdo con Smith. La ley que rige el salario es la ‘ley de la oferta y la demanda’ y lo calificado de esa mano de obra, de ahí la importancia del control de la natalidad y la educación de calidad.

En su obra Anatomía Política, define la renta diciendo que es lo que la tierra produce sin trabajar (definición que viene a ser un antecedente de la teoría ricardiana). Afirma –el interés es el precio que se paga por el uso del dinero y que como tal, el Estado no tiene por que intervenir en su fijación.

Nadie, antes de Hume y Smith trató en Inglaterra los asuntos fiscales con tanta sabiduría, con tanto ingenio, una fuerza de análisis y un sentido práctico que Petty, fue uno de los primeros que sostuvieron que el impuesto razonablemente implantado y percibido, es un beneficio en sí mismo. Su efecto es tomar parte de la riqueza de los productores para pasarla a manos de los no productores. También, formula las reglas de un buen impuesto, de ocho que formula cuatro fueron retomadas por Adam Smith: proporcionalidad, claridad, comodidad y economía. Si consultamos hoy un texto de derecho fiscal, nos explica los principios de los impuestos, y en efecto se los adjudican a Smith, pero en realidad fue Petty el primero de tratar de ellos, Smith solamente agregó dos más: igualdad y certidumbre, que no contempló Petty.[31]

Considera que el cambio está sujeto a las leyes naturales, a las cuales nadie puede oponerse, por ejemplo en materia de precios –dice- “que estos tienden a volver a su nivel natural por más altos o bajos que sean”; agrega –“quien más influye en la fijación del precio es el costo de producción y en este costo, el salario del trabajador es el más importante-.” Las ideas de naturaleza y de ley se repiten sin cesar en la postura de Petty, por ello, puede decirse que fue el primero cuando menos en Inglaterra, que insistió en ellas al tratar fenómenos económicos.

Petty fue muy poblacionista. Una población escasa pierde a su juicio, todas la aptitudes creadoras de progreso. La densidad de población es favorable a la división del trabajo. Por eso propone el transporte en masa de los irlandeses a Inglaterra y obligarlos a trabajar doblemente todos los años, se vendiera la isla a otro Estado o se convirtiera en beneficio de Inglaterra, en dehesa de ganado custodiado por algunos pastores. En este deseo de ver la metrópoli  superpoblada se advierte que desconfía de la colonización a causa de la migración que la acompaña (aquí coinciden con Smith). Admite que el pauperismo es una circunstancia accidental, organiza el derecho de asistencia pública, pero con la obligación de trabajar de los indigentes.

Las tesis de Petty de que la población escasa pierda sus aptitudes creadoras –pues esta tesis, si la confrontamos hoy a los países desarrollados, los subdesarrollados y a los no desarrollados, estos dos últimos tipos de países tienen una población densa, pobre, con frecuencia en la miseria y sin educación; la otra tesis de Petty de que la densidad de población favorece la división del trabajo, es más factible que sí ocurra, pero no necesariamente; por lo respecta a su desconfianza de la colonización a causa de la migración que la acompaña, coincidiendo Smith con Petty, y nosotros con ambos, porque los hechos actuales lo corroboran. Estamos también de acuerdo con otra de las propuestas de Petty relativa al derecho a la asistencia pública de los indigentes, pero con la obligación de trabajar.

Esta tesis poblacionista de Petty contrastada con la de Roberto Malthus (“el profeta de la sobrepoblación”), sostenida en su “Ensayo sobre el principio de la población” (1766), es diametralmente opuesta a la de Petty, y, si se le compara con el optimismo de Adam Smith en su “Ensayo respecto de la riqueza de las naciones”; Malthus sería un pesimista y su trabajo sería un verdadero ‘ensayo sobre la causa de la pobreza de las naciones’. Le concedemos la razón a Malthus, por las cifras que sobre población nos ofrece la Organización Mundial de la Salud y el Fondo de las Naciones Unidas para la Población, calculan que para el año 2025 vivirán sobre la tierra 9 mil millones y entre 10 y 14 mil millones para el año 2050. ¿Qué implicaciones tiene este crecimiento poblacional para el consumo, la producción, los mercados, la educación, los servicios, la ecología, las inversiones, la guerra y la paz? Pues además, se pronostica que el 95% del duplicamiento de la población mundial ocurrirá en los rincones más pobres del planeta. Así aparece, como lo observa Paul Kennedy, la división demográfica y tecnológica, de un lado sociedades pobres, de rápido crecimiento, jóvenes, con pocos recursos, poco capital y poca educación; del otro lado, sociedades ricas, tecnológicamente inventivas, pero, con poblaciones demográficamente envejecientes y moribundas. Con este dramático desequilibrio demográfico: los países desarrollados se están convirtiendo en sociedades geriátricas, con 20% de personas mayores de 65 años; los países pobres en sociedades adolecentes con 60% de su población menor de 15 años. Esta división en la actualidad se manifiesta –según el autor consultado-: una, en el Mediterráneo entre el sur de Europa y el norte de África, otra, en América a lo largo del Rio Bravo, en América del Norte, otra más, entre los habitantes eslavos y no eslavos de Asia entre Australia e Indonesia.[32] La ola de emigraciones que hoy se registran se generan por la pobreza y/o por la violencia criminal, las guerras civiles en sus respectivos países, las corruptelas de la clase política, y no tanto como ya preveía Petty provocado por las poblaciones de las colonias, tema retomado por Smith, que proponía se dejara su soberanía a las colonias, para evitar el fenómeno de la emigración; pero tal como lo pronosticaron Petty y Smith, hoy, en el Reino Unido, la migración fue uno los factores que en el referéndum, la población de mayor edad fue la que voto a favor del ‘Brexit’. ¿Qué implica el Brexit? Implica la salida del Reino Unido de la Zona Económica Europea, lo que a su vez implica en su aspecto económico, que la quinta economía del mundo va a tener que negociar  a la brevedad, sus relaciones comerciales y financieras con Europa y con buena parte de sus socios. “Para empezar –según Alicia González-[33], con los 162 países que integran la Organización Mundial de Comercio (OMC)

  1. CONCLUSIONES

1ª. La corriente mercantilista es lo opuesto a la ética económica de la Edad Media, del mismo modo que el pensamiento del Renacimiento es contrario al de la escolástica y el de la monarquía absoluta al del feudalismo. Pero los acontecimientos de los últimos siglos de la Edad Media, crearon las condiciones, que fueron: crecimiento de la productividad del trabajo, la acumulación progresiva de riqueza, restablecimiento relativo de las vías de comunicación, aumento de la seguridad, la realización de las grandes ferias y la disminución de trabas para la libertad de cambios, una regulación gremial de mercaderes-comerciantes, antecedente de la legislación mercantil del Estado Moderno; fueron éstas  condiciones para que surgiera la nueva corriente, más económica y menos moral; que hereda ciertos elementos del periodo medieval que se desarrollan por el mercantilismo, que a su vez, muchas de las ideas mercantilistas serán retomadas y desarrolladas por la escuela clásica, que menosprecia a la corriente.  Pero, sus ideas vienen a constituir los gérmenes de la ciencia económica

2ª. Las mismas condiciones que propiciaron el surgimiento del derecho mercantil en la Edad Media, dan lugar, al desarrollo incipiente de la corriente mercantilista (antes de 1450), entre ambos hay una recíproca influencia, por aproximadamente tres siglos corren juntos, hasta que el mercantilismo, que empezó siendo comercial, pasa a ser incipientemente industrial, hasta el momento en que Quesnay y sus discípulos (Escuela Fisiocratica[34]) lo inutilizaron y Adam Smith pretendió arrinconarlo entre los errores de un pasado ignorante. En cuanto al surgimiento del derecho mercantil, se ve favorecido por lo ineficaz del sistema jurídico vigente en la época medieval, de atender las nuevas necesidades creadas por el desarrollo del comercio; y por la debilidad del poder político, dio lugar, a que las personas dedicadas a la misma actividad se agruparan para la protección y defensa de sus intereses comunes, en gremios, entre ellos, la de los comerciantes, que establecieron tribunales o consulados para dirimir sus controversias, cuyas resoluciones fueron compiladas, ya en su forma original o ya redactadas en términos generales y sistematizadas, formando estatutos y ordenanzas. Gremios, tribunales o consulados, estatutos y ordenanzas que desaparecen al aparecer los estados nacionales en la Edad Moderna, que asumirán la facultad legislativa propia del poder público. Derecho que inicia como derecho consuetudinario, predominantemente subjetivo (su aplicación se constreñía a la clase de los comerciantes) aunque desde sus inicios se introdujo un elemento objetivo (referencia al comercio), ampliando la jurisdicción mercantil. De la ampliación del campo del derecho mercantil, se da a la par con la mayor ampliación del concepto de comercio, que pasa de la compra de mercancías para revenderlas, después a considerar mercaderes a quienes organizaban la producción de mercancías para llevarlas a naciones extranjeras. En este último episodio estamos con las Ordenanzas de Colbert, como ejemplo. Colbert, el más notable de los ministros de Luis XIV, que hizo que Francia fuera una gran potencia comercial e industrial; y autor de la gloria del “Rey Sol”.

3ª. Estimamos que hay cierta similitud de las condiciones actuales con las del mercantilismo, como lo es: una situación política profundamente perturbada y peligrosa, una devastación enorme de riquezas, de hambre universal, de escasez casi general de mano de obra calificada y de materias primas; aspectos que en cierta medida son análogos a los del periodo mercantilista. Por eso el interés por realizar un repaso a vuelo de pájaro de la corriente en general y en particular del mercantilismo anglo-holandés y de unos de los representantes William Petty; señalando sus claros-oscuros y su influencia y contraste con la actualidad en Europa e Inglaterra ante el ‘Brexit’ y el mundo globalizado.

4ª. El voto a favor del ‘Brexit’, hace resurgir una política economía similar a las prácticas básicas del mercantilismo: “la oposición de los estados nacionales entre sí, adoptando como máxima la de que “Nadie gana más que lo que otro pierde”. Además exclusivismo marítimo y colonial, rudo celo internacional, con la finalidad de conseguir la unificación política y el poderío nacional. Prácticas con las que no estaba muy de acuerdo Petty que se manifestaba más liberal, quizá su voto ante el referéndum hubiere sido a favor del ‘No al Brexit’, hubiera estado más a favor de la permanencia de Reino Unido en el Mercomún europeo, a favor de la globalización económica.

5ª. En su aspecto social el ‘Brexit’ exalto los sentimientos nacionalistas y como consecuencia las actitudes racistas respecto de los inmigrantes en Inglaterra y en Europa, muchos de los cuales provienen de sus propias excolonias; pero sin duda, limitará a la mayoría de la juventud inglesa que no estaba a favor del ‘Brexit’, su desarrollo cosmopolita, que a nuestro modo de ver, un desarrollo de esa naturaleza, nos permite aprender a convivir con otros pueblos, otras culturas, considerarlas, respetarlas, ser tolerantes con lo diferente; y en consecuencia vivir en paz y mayor armonía, eso ha ganado Europa en lo que va del periodo del “Mercomún europeo”, salvo por los tropezones propiciados por las economías populistas de Grecia, España, Portugal e Italia. Esperemos que los países miembros no sigan el ejemplo proteccionista-nacionalista de Reino Unido, como lo pretende hacer Trump, de llegar a la Casa Blanca, es una de sus amenazas de campaña.

6ª. Invitamos al amable lector a interactuar con este trabajo, lo cual consiste en  contrastar los rasgos más comunes y generales del mercantilismo que son: crisohedonismo o acumulación de metales preciosos, estatismo y reglamentación, balanza de comercio favorable, organización industrial y comercial, exclusivismo marítimo y colonial, rudo celo internacional, con las ideas de Petty y con la realidad actual de México y del mundo.

7ª. Con lo anterior consideramos haber presentado al amable lector los aspectos más relevantes del surgimiento del derecho mercantil, de la corriente mercantilista, del mercantilismo anglo-holandés y de la postura de Sir William Petty, a quien no se le pude regatear, que es el primero en Inglaterra que inicia el tratamiento más científico de los fenómenos económicos examinados hasta entonces por los mercantilistas. “Su obra –según Gonnard- le pareció a algunos –entre ellos a Marx- lo bastante fundamental para otorgarle el título de padre de la economía política, que otros dieron a Serra y a Montchrétein, y que lo más justo es reservar para Quesnay”. Petty es un pensador que encuadra con su época, época de muchos cambios sociales, en todos los órdenes espiritual, religioso, moral, intelectual, político, económico; pero que participa en ellos vía su pensamiento y su actuar en la economía política inglesa desde los cargos públicos que desempeño, no solamente influye decisivamente en su tiempo como lo describimos en párrafos anteriores, sino también, en la escuela clásica, y quién retome las ideas de esta escuela para continuarlas, reformarlas o criticarlas (caso de Marx, cuya obra el Capital es una crítica de la Teoría de Ricardo) esta siendo influido por Petty, pues alguna de estas ideas las inicia este pensador, ideas que quizá con muchas o algunas de ellas no estemos para nada de acuerdo, pero que son parte del pensamiento económico que debemos de conocer para confrontarlos con el de otros pensadores de la época de otras épocas, de nuestra época, para normar un criterio, generar mejores o nuevas maneras equilibradas de relacionar los factores de la producción de riqueza, la distribución más equitativa de ésta, a la luz de la legislación vigente o si fuere menester lograr las reformas legislativas, mercantiles, laborales, fiscales o las que fueren necesarias para ello.

FUENTES DE INFORMACIÓN

DELGADILLO GUTIÉRREZ, Luis Humberto. “Principios de Derecho Tributario”. 3ª. Ed. Limusa/Noriega Editores, México, 1995.

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GONZÁLEZ, Alicia. ‘Brexit’ significa ‘Brexit’.  Economía, El País. Edición Nacional, España, viernes 22 de julio, 2016.

GÓMEZ GRANILLO, Moisés. “Breve Historia de las Doctrinas Económicas”. 3ª. Ed. Editorial Esfinge. México, 1971.

GONNAR, Rene. “Historia de las Doctrinas Económicas”. 8ª. Ed. Trd. J. Campo M., Aguilar, Madrid, 1988.

KENNEDY, Paul. “Por década casi 1000 millones”. Reportaje especial. Novedades, México, domingo 24 de julio de 1994.

MALET, Alberto, et al. ”Los tiempos modernos”. Editora nacional, México, 1952.

MANTILLA MOLINA, Roberto l. “Derecho Mercantil”. 13ª. Ed., Editorial Porrúa, México, 1972.

VIVES, J. Vicens. “Atlas de historia universal”. Ed. 10ª. Editorial Varazén, S. A., México, 1971

NOTAS: 

[1] GONNAR, Rene. Historia de las Doctrinas Económicas. 8ª.Ed. Trd. J. Campo M., Aguilar, Madrid, 1988, pág. 3.

[2] En cambio hoy “economía” significa en términos generales: “administración prudente de bienes”; o, “ahorro de trabajo, tiempo y dinero”; o, “conjunto de actividades de un país, una región o una industria”; y, científicamente se define como: “ciencia de la producción, distribución y consumo de la riqueza para la satisfacción de las necesidades humanas”. También se usa la expresión de “economía política”, por algunos, pero está cayendo en desuso; por otros usan la expresión de “economía social”, que para nosotros  basta con la expresión de “economía”. Cfr. Gran Diccionario Enciclopédico Ilustrado de Selecciones del Reader´s Digest. T. IV, México-Nueva York, 1990, pág. 1199.

[3] Loc. cit.

[4] MANTILLA MOLINA, Roberto l. Derecho Mercantil. 13ª. Ed., Editorial Porrúa, México, 1972, pág. 3

[5] Ob. cit., nota: 1, pág. 15 y ss.

[6] El derecho pretorio surge, según Margadant: “…después de la caída de la Monarquía (753 a. de J. C., a 509 o 510 a. de J. C), los cónsules que en la primera época de la  de la República (510 a. de J. C., a 27 a. de J. C.) se llamaban pretores, que serán los encargados de la administración de justicia. En razón de la ausencia de los cónsules de Roma, por las continuas guerras, en 367 a. de J. C. se nombró un tercer cónsul, de autoridad inferior a los otros dos, que no podía ausentarse de la Urbs: de ahí el término de preator urbanus. Administraba justicia a personas provistas del acceso a las legis actiones, uno de los privilegios que componía la ciudadanía romana, pero que podía concederse también a algunos extranjeros. Para litigios entre romanos y extranjeros que no tuvieran ese derecho, o entre extranjeros entre sí, se creó en 242 a. de J. C., una nueva función la de praetor peregrinus. Este magistrado adoptó el más elástico “sistema formulario”, llegándose así a la anomalía de que los extranjeros dentro de Roma recibieran de funcionarios romanos una justicia más equitativa y menos formalista de la que estuvo a disposición de los mismos romanos, anomalía que se terminó con la Lex Aebutia (entre 150 y 130 a. de J. C.), la cual concedió a los romanos la opción entre el sistema formulario y el antiguo sistema de las legis actiones. La cantidad de pretores aumentó continuamente, observando cierta división de labores entre ellos. También había ediles, para la administración de justicia en los mercados; en las provincias, las funciones jurisdiccionales correspondían a los gobernantes y magistrados municipales. El derecho honorario se debe a ellos. En esta importante rama del derecho clásico, el pretor sin ser legislador, supo modificar la práctica jurídica y el sistema romano sustantivo, por medio de medidas procesales, se explica por la primacía de lo procesal en el pensamiento jurídico romano. Así, paralelamente al ius civile (leges, plebsicitos, senadoconsultos y iurisprudentia), el pretor y, en segundo lugar, el edil, gobernado provincial o cuestor de éste, construye el derecho honorario, que a veces ofrecía una tramitación más fácil y rápida para quienes apoyaban sus derechos en ius civile”. Cfr. F. MARGADANT, Guillermo. Derecho Romano. 3ª. Ed. Editorial Esfinge, S. A., México, 1968, págs. 67, 139 y 140.

[7] Ob., cit., nota: 4, pág. 4

[8] Ob., cit., nota: 1, pág. 21 y ss.

[9] Cfr., nota: 4, págs. 4, 5 y 6.

[10] Loc. Cit.

[11] Ob., cit., nota: 1, Pág. 6 y 7.

[12] Cfr., nota: 1, pág. 53.

[13] Cfr. Gran Diccionario Enciclopédico Ilustrado de Selecciones del Reader’s Digest. Tomo IX. México-Nueva York, 1986.

[14] GÓMEZ GRANILLO, Moisés. Breve Historia de las Doctrinas Económicas. 3ª. Ed. Editorial Esfinge. México 1971, pág. 29.

[15] Loc. cit.

[16] Idem.

[17] Ob. cit., nota: 1, págs. 46 y 47

[18] Cfr., nota: 1, pág., 23.

[19] Ob. cit., nota: 14, págs. 34, 35 y 36.

[20] Ob. cit., nota: 22. Págs.284 y 286

[21] Ob.cit., nota: 23, pág. 165.

[22] Felipe II, de España (hijo único de Carlos V de Alemania y Carlos I de España), en 1554 se casa con la reina católica de Inglaterra María Tudor (hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón), periodo en que Inglaterra y España estuvieron muy unidas. Pero a la muerte de María Tudor (1558), Inglaterra vuelve al protestantismo con la reina Isabel (hija de Enrique VIII y Ana Bolena) media hermana de María Tudor; a partir de entonces hubo entre ambos países una sorda rivalidad. Bajo el reinado de Isabel el genio comercial inglés se despertó, se fundaron compañías de comercio para traficar en el Mediterráneo, el mar Báltico y hasta el mar Blanco, llegó a ser el mercado más importante de Europa. En esa época vivió Shakespeare (1564-1616). Cfr. MALET, Alberto, et al. Los tiempos modernos. Editora nacional, México, 1952, pág. 129 y ss.

[23] El Edicto de Nantes (1598), fue promulgado por el rey francés Enrique IV, que garantizaba a los protestantes la libertad de conciencia, en todo el reino, la libertad de culto casi en todas partes; la igualdad absoluta con los católicos. En Alemania, en Inglaterra y en España, los súbditos estaban obligados, bajo pena de destierro, cuando no de muerte, a practicar la religión de su soberano. Esta tolerancia religiosa francesa concluyo un siglo después con su revocación en 1685 por Luis XIV, lo que le ocasiono graves problemas. Cfr. Idem.

[24] Op. cit., nota: 1 pág. 109 y ss.

[25] Diccionario Enciclopédico Salvat, T. IV,  México, 1968, págs., 76 y ss.

[26] Enciclopedia Universal Ilustrada. Europeo-Americana. Espasa-Calpa, Madrid, España, T. VI, pág. 127.

[27] David Ricardo (1772-1823) hijo de un judío holandés establecido en Inglaterra. Después de haber leído la obra de Adam Smith en 1799, desde entonces se dedicó a las investigaciones económicas, publicando diez años después varios ensayos, su obra principal: “Principios de Economía Política y de Tributación” (1817). Gonnard hace notar que no hay que pasar por alto el origen hebraico de Ricardo, sobre todo si se le compara a Carlos Marx. El teorizante más riguroso de la escuela liberal y del colectivismo. Ob. cit., nota: 1, págs. 309 y 310.

[28] Adam Smith (1723-1790) nace el 5 de junio en Kirkaldy, Escocia. Alumno de la Universidad de Glasgow y de Oxford, entablo amistad con Hume (20 años mayor que Smith) que se convirtió en su mentor, quien le inculcó, entro otras ideas, la de la libertad comercial. En 1751 Smith fue profesor de ética en la Universidad de Glasgow; en 1759 publico su famosa “Teoría de los sentimientos morales”. En 1764 abandona el profesorado, fue a Francia, un año estuvo en País y dieciocho meses en Tolosa. Durante ésta estadía entablo amistad con Quesnay y con Turgot. De regreso en Kirkaldy escribió y publico su “Ensayo respecto de la riqueza de las naciones” (1776, el libro IV, de este ensayo, está dedicado a una polémica empeñada contra el mercantilismo; polémica que le destronó de la doctrina inglesa. Criticó también a la fisiocracia, pero más brevemente.), dos años después fue comisario de Aduana de Edimburgo, además, rector de la Universidad de Glasgow. Smith fue el primer teórico eminente de la escuela liberal en Gran Bretaña. Idem, págs. 269 a 295.

[29] Idem., pág. 125.

[30] Idem., pág. 278.

[31] Los ciudadanos de cualquier Estado deben contribuir al sostenimiento del mismo, bajo los siguientes principios generales:1) de igualdad: en proporción a los ingresos que disfrute bajo la protección estatal. 2) de certidumbre: el impuesto debe ser cierto y no arbitrario. El tiempo de su cobro, la forma de su pago, la cantidad adeudada debe ser clara y precisa. 3) de comodidad: que debe cobrarse en el tiempo y en la forma que sean más cómodos para el contribuyente. 4) de economía: que haya la menor diferencia posible entre las sumas que salen del bolsillo del contribuyente y las que ingresan al Tesoro Público, acortando el período de la exacción lo más que se pueda. Principios constitucionales (previstos el art. 31, fracc. IV, de nuestra Carta Magna: 1) de legalidad: “…son obligaciones de los mexicano contribuir para los gastos públicos, de la Federación, del Estado y del municipio en que residan, de la manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes” 2) de proporcionalidad y equidad: “…es equitativo en cuanto se aplica en forma general a todos los que se encuentran en la misma situación tributaria”. (y) “…es proporcional, supuesto que se cobra según la capacidad económica de los causantes…” Cfr. DELGADILLO GUTIÉRREZ, Luis Humberto. Principios de Derecho Tributario. 3ª. Ed. Limusa/Noriega Editores, México, 1995, págs. 68 a 73.

[32] Cfr. KENNEDY, Paul. Por década casi 1000 millones. Reportaje especial. Novedades, México, domingo 24 de julio de 1994, pág. A16.

[33] GONZÁLEZ, Alicia. ‘Brexit’ significa ‘Brexit’.  Economía, El País. Edición Nacional, España, viernes 22 de julio, 2016.

[34] Los significado del término fisiocracia son los siguientes: ciencia o escuela del poder de la naturaleza; poder y gobierno de la naturaleza; o escuela económica que busca la riqueza principalmente a través del cultivo de la tierra; así los fisiócratas son un reducido número de hombres franceses que fundan la primera escuela económica, de economistas. La paternidad del nombre de fisiocracia se debe a Dupont de Nemours en 1761). El principal exponente de esta escuela es Francisco Quesnay (1694-1774), médico y economista francés, que en 1752, se convirtió en el médico de la corte de Luis XV y de Mme. Pompadour. Antes de escribir sobre cuestiones económicas, escribió numerosos libros de medicina. En el terreno económico su especialidad fue la economía rural, que está presente en todos sus escritos económicos. En 1756-7 escribe para la Gran Enciclopedia sus primeros artículos: “Colonos y Cereales”, con los se inaugura la Escuela Fisiocratica. En 1758 publica “El Cuadro Económico” y en 1760 “Máximas generales para el gobierno de un reino agrícola”. Idem., págs. 169 a 221.

 

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